La única cosa realmente valiosa es la intuición

Elementoterapia

Cuando el hombre se separó de la naturaleza para aprisionarse en la vida urbana, quedó huérfano porque perdió el contacto con la Madre natura, que todo se lo brindaba, incluyendo la salud.

A partir de entonces, conoció el dolor, el hambre y la desnudez, se hizo más débil y se corrompió moralmente. 

Los botánicos y alópatas son los disectores de las plantas, trabajan con cadáveres vegetales, son los profanos y profanadores del templo de la naturaleza, porque no tienen en cuenta que las plantas son los cuerpos físicos de las criaturas elementales de la Pachamama, seres vivos y ellos son los que curan, no la planta.

Toda planta, árbol o raíz, es el cuerpo de un elemental de la naturaleza y es él el que cura.

Pero para hacerlo, requiere un ritual previo a su utilización, unos mantrams o palabras sagradas que tiene cada elemental y una serie de conocimientos que por tantos años, las tribus indígenas de América, los chamanes, mamas o curanderos, han practicado y transmitido oralmente de generación en generación, aprendidos directamente del libro verde de la naturaleza. 

La ELEMENTOTERAPIA es la antigua sabiduría médica que tiene su origen en los primeros fundamentos del mundo. Esta sabiduría se conserva en santuarios y sitios secretos, en las selvas y montañas, inaccesibles, alejados de la moderna civilización materialista y es celosamente guardada por los maestros de la sabiduría oculta. 

No es un descubrimiento reciente, sino un conocimiento antiquísimo que se remonta a los orígenes de la humanidad, cuando el hombre vivía en armonía con todo lo creado.

En Latinoamérica, ocultos en la dimensión desconocida, existen templos majestuosos de la diosa naturaleza, estos son los templos sagrados del Rayo Maya donde viven maestros de luz, dispuestos a entregar su sabiduría a quienes con sinceridad de corazón, deseen aprender de ellos.

EL USO DE LAS PLANTAS SAGRADAS

La elementoterapia hace uso de infinidad de plantas curativas cuyas propiedades terapéuticas son bien conocidas por los chamanes, pues la naturaleza es pródiga y para cada enfermedad tiene la curación.

Si bien es cierto que la elementoterapia incluye el uso de las sustancias activas que contienen las plantas, también es evidente que actúa bajo los principios que rigen la salud y la sanación: diagnóstico exacto, ritual perfecto y amor a Dios. 

Pero esta ciencia curativa no se limita a curar los males del cuerpo sino también y eso es lo más importante, intenta armonizar los centros o chakras, el balance energético, la eliminación de las causas de la enfermedad  y remediar los males del alma puesto que la elementoterapia también es una práctica con fines místicos, de sabiduría y revelación. Busca el contacto con las fuentes mismas del saber y para ello se vale de elementales poderosos también llamados plantas sagradas o de poder.

En toda América, el uso de estas plantas ha sido una tradición dentro de las antiguas culturas y forman parte de los ritos y ceremonias con un profundo sentido sagrado para conocer los secretos acerca de la vida y de la muerte y contactarse con los espíritus de la naturaleza.

EL MEDICO, EL MAGO Y EL CHAMAN

Este conocimiento acerca de la perfecta armonía que rige todo cuanto existe, le permitió a los antiguos indígenas tener un dominio de la salud y la enfermedad.

Conocer las leyes de la naturaleza, es conocer las leyes divinas. Acatarlas y respetarlas es imperativo para todo mago o chamán, pues quien no se somete a ellas, viola los principios supremos que gobiernan la creación.

Por eso el chamán o curandero debe cumplir el requisito indispensable de respetar y amar la Pachamama para poder servirse de ella, debe purificar su espíritu, es decir,  estar libre de toda ambición personal y actuar sólo por el deseo de servir. Sólo así convierte a los elementales en sus aliados. 

La elementoterapia considera que todas las plantas tienen alma, vida y sensibilidad, parecida a los seres humanos.

El elemental de la planta se alegra cuando la amamos y se llena de dolor cuando la herimos. Ellas son portadoras de espíritus elementales, son ángeles inocentes que están más allá del bien y del mal. Es el hombre el que puede darles el uso para el bien (teurgia, magia blanca) o para el mal (hechicería, brujería, etc.)

El verdadero teurgo, mago, o chamán, es un hombre que a base de sacrificios y padecimientos voluntarios, ha obtenido el mérito de poder oficiar en el Templo Sagrado de la Pachamama, convirtiéndose en un instrumento al servicio de la Logia Blanca, para el beneficio de la humanidad doliente. Por eso debe ser puro de mente, sentimientos y voluntad para que pueda servir de canal en las prácticas de curación y demás rituales sagrados.

mago

Rosa Ignea

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