Leyenda de la coca. La hija del Sol.
Se cuenta que en tiempos del imperio Incaico, vivía una doncella, una Aclla de bondad infinita, a la cual todos los habitantes apreciaban mucho y decían era el regalo del Dios Sol.
Al pasar el tiempo, el imperio empezó a expandirse en tierras y riquezas. Todos pensaban que se debía a la aparición de aquella Aclla, la cual traía prosperidad y alegría.
Un día, las cosas empezaron a cambiar dentro del imperio. Hubo una terrible sequía, la Pachamama se negaba a entregar sus frutos, los animales morían diariamente y los habitantes se encontraron en grandes aprietos para sobrevivir.
Al ver todo esto, la doncella pide permiso a la Mamacuna y se dirige al templo del Dios Sol a rogarle que devolviera el bienestar y las riquezas a su pueblo, dándole a cambio hasta su propia vida.
El Dios Inti acepta su petición por ser aquella doncella la más noble y bondadosa de sus Acllas y recibe con agrado el sacrificio.
Resignada a su destino, la hija del sol subió al Apu protector más alto de la ciudad a darse como ofrenda.



































