Leyenda de la coca. La hija del Sol.

Se cuenta que en tiempos del imperio Incaico, vivía una doncella, una Aclla de bondad infinita, a la cual todos los habitantes apreciaban mucho y decían era el regalo del Dios Sol.

Al pasar el tiempo, el imperio empezó a expandirse en tierras y riquezas. Todos pensaban que se debía a la aparición de aquella Aclla, la cual traía prosperidad y alegría.

Un día, las cosas empezaron a cambiar dentro del imperio. Hubo una terrible sequía, la Pachamama se negaba a entregar sus frutos, los animales morían diariamente y los habitantes se encontraron en grandes aprietos para sobrevivir.

Al ver todo esto, la doncella pide permiso a la Mamacuna y se dirige al templo del Dios Sol a rogarle que devolviera el bienestar y las riquezas a su pueblo, dándole a cambio hasta su propia vida.

El Dios Inti acepta su petición por ser aquella doncella la más noble y bondadosa de sus Acllas y recibe con agrado el sacrificio.

Resignada a su destino, la hija del sol subió al Apu protector más alto de la ciudad  a darse como ofrenda.

En ese momento,  el Dios Inti, la recogió en sus brazos; su cuerpo desapareció y en su lugar comenzó a crecer un árbol de coca que ayudó a sanar el dolor ocasionado en los pobladores por la sequía.
Así fue como nació la hoja de coca.
Desde entonces, gracias al sacrificio de la hija del Sol, la hoja sagrada acompaña al pueblo ayudándolo en su largo camino.

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~ por banderag en enero 8, 2012.

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